¿Es igual un teléfono de 200 dólares que uno de 1000?
Daikel Perez de Corcho 1589871701 19/05/2020 6 minutos 464 Comentarios

Si bien casi todos los teléfonos hacen lo mismo, estaría mal decir que son iguales ya que tampoco se comportan de la misma forma. Y es que las diferentes gamas de los Smartphones no vienen ligadas solo al precio de los mismos, sino también como es lógico a la calidad y capacidades que pueden llegar a ofrecer. Aunque siempre hay un caprichoso que dice que su teléfono de ciento y pico o 200 dólares hace lo mismo que uno de 1000, no hay nada más lejos de la realidad.  


Puede que estemos siendo un poco extremos con la diferencia de precios, pero la idea es demostrar que sí existe un claro contraste entre los dispositivos más baratos y más caros. Y que esto entre otras cosas termina afectando indiscutiblemente el nivel de satisfacción y la experiencia de usuario. Claro, como todo, esto serán cuestiones personales, pero más allá de eso igualmente creemos que vale la pena aclarar porque no necesariamente malgastas tu dinero a la hora de comprarte un móvil, además para que sepas responder cuando te lo intenten echar en cara.


Diseño y materiales de construcción


Evidentemente en lo primero que se nota la calidad de un terminal, resulta ser en el diseño y los materiales de construcción. La primera ojeada que le damos al dispositivo así como esa sensación inmediata que nos deja en mano, son bastante reveladoras. No por gusto se esfuerzan tanto las grandes compañías en hacer lucir y sentir su buque insignia mejor que ningún otro móvil de su catálogo o incluso de la competencia.


Por una parte en los teléfonos más baratos no suele estar tan bien aprovechado el frontal de la pantalla como en la gama más premiun. Marcos casi inexistentes en esta última, y soluciones más innovadoras para colocar los sensores de todo tipo, logran una elegancia que difícilmente puede conseguirse por poco dinero. Y por otro lado los materiales escogidos en el mejor de los casos siendo parecidos, de todas formas no ofrecen la misma durabilidad. Ni el cristal ni el metal tienen la misma resistencia al ser de menor calidad la mayoría de la veces, eso si no te toca el mítico plástico, que teniendo sus ventajas, muy atractivo no se ve ni se siente.


Potencia y rendimiento


He aquí uno de los apartados más preocupantes para la mayoría de los usuarios y al que le dan la mayor importancia para adquirir un nuevo Smartphone. Aunque ha habido muchos avances en los últimos años en este sector, las diferencias entre lo que puede hacer y como lo hace un móvil más caro respecto a uno más barato, siguen siendo marcadas. Gracias al software se ha podido optimizar bastante el rendimiento en la gama de entrada, pero la potencia bruta sigue siendo cuestión de hardware puntero y caro, que junto al pulido sistema hacen que pagar más por una mejor experiencia tenga sentido todavía.


Todos estamos de acuerdo en que para las tareas más cotidianas y en dependencia de nuestras exigencias, no necesitaríamos gastar demasiado. Navegar en internet, un poco de redes sociales y algún juego casual, no representaría mayor inconveniente para un teléfono “barato”. Sin embargo a la hora de la multitarea pesada, o sea, estar en todo eso a la vez, o si usamos el teléfono como una herramienta de trabajo para editar fotos o videos por ejemplo, sufriríamos las consecuencias. Ni hablar si somos muy jugones, en cualquiera de estos casos se percibiría grandemente la diferencia de rendimiento que existe, notándose más mientas más dólares lo separen.


Apartados multimedia


Es en este conjunto de características donde más claramente se hace notar la calidad de las prestaciones que nos pueden dar los móviles según su escala de precios. La pantalla, el audio y la cámara son pilares fundamentales para sostener el buen desempeño del dispositivo y los encargados de transmitirte la sensación final que recibes cuando interactúas. Aquí cada detalle cuenta, en todo y cada uno de estos 3 apartados los fabricantes de los topes de gama se esmeran por dar lo mejor de sí.


Las pantallas de los equipos más económicos poco o nada tienen que hacer contra las de precios más altos, tanto la tecnología de fabricación, resolución, fidelidad de color y frecuencia de refresco, no se comparan. Con el audio sucede más de lo mismo, es igual de evidente la diferencia de calidad que se obtiene según el presupuesto que se invierta. Por muy poco apenas disfrutas escuchar música y el sonido suele ser enlatado, mientras que a mayores costos, mayores beneficios como por ejemplo audio estéreo y mayor presencia de bajos.


Ni que decir de la cámara, o mejor dicho, las cámaras, donde si no gastas de verdad es poco probable que puedas obtener resultados decentes tanto en fotografía como en video. Si no recurrimos a aplicaciones de terceros como la gcam, y siendo medianamente exigentes, pocos móviles por menos de 500 dólares pueden hacer fotografías buenas o al nivel de los más caros. Lo mismo con el video, y es que además la propia aplicación viene sin muchas funciones que solo están disponibles para los que paguen más, a veces por limitaciones propias de hardware.


Soporte de actualizaciones y otros extras


Para completar esta comparación no podíamos dejar de mencionar algo tan importante como las actualizaciones, ya que estas se encargan de mantener e incluso mejorar nuestra experiencia de usuario conforme pase el tiempo. Ya sea para solucionar problemas o añadir nuevas funciones, esto es algo bien necesario y clave para estar seguros un par de años sin necesidad de cambiar por quedarte obsoleto. Pero no solo la cantidad de tiempo que garanticen es importante, sino también la inmediatez y periodicidad con que lleguen estas actualizaciones, cosas que si no tienes un gama alta, salvo en contadas ocasiones podrás disfrutar plenamente.


Por último ahora sí, no quería dejar de mencionar algunos extras que se ganan o se pierden en dependencia del valor del dispositivo. Este es el caso de la resistencia al agua, la carga inalámbrica y la carga ultra rápida, todos sellos de identidad de lo más top, bondades que solo se obtienen si estás dispuesto a pagarlas. En fin las ventajas que se van ganando a medida que vas subiendo la cantidad de dinero, hacen que estirar tu presupuesto valga definitivamente la pena siempre que tengamos claro lo que queremos y no sea una locura.