Los Lada regresan a Cuba

Doce años después de la última remesa, los Lada vuelven a Cuba. Las modernas carrocerías del Vesta y Largus Cross

Los Lada regresan a Cuba

Doce años después de la última remesa, los Lada vuelven a Cuba. Las modernas carrocerías del Vesta y Largus Cross comenzarán a verse muy pronto por las vías isleñas donde sus antepasados, con muchas reparaciones y parches encima, resisten estoicos los baches y la dificultad para encontrar piezas. Los primeros 344 salieron de Rusia el 5 de diciembre. Llegarán en enero e integrarán el parque de alquiler turístico y para el servicio de taxi, confirmó el director general de la empresa automovilística rusa AvtoVaz, Mijaíl Riábov.

Nicolas Maure, presidente de la principal empresa automovilística de Rusia reconoció que «Cuba, junto con otros países de América Latina, es uno de nuestros mercados de exportación preferidos». Y agregó que «la marca Lada es recordada y respetada en Cuba, en cuyas carreteras todavía se puede ver un número considerable de modelos clásicos». Según el presidente, «estamos dispuestos hoy a restablecer nuestra presencia con los modernos Lada Vesta y Lada Largus Cross». Maure también aseguró que la empresa se compromete a «garantizar la disponibilidad de repuestos y la formación de técnicos cubanos en el servicio de posventa».

 

Las relaciones ruso-cubanas iniciaron un repunte en la última década pero el alza ha sido más notable desde que Donald Trump decidió congelar la normalización bilateral pactada entre su predecesor Barack Obama y Raúl Castro. Según el ministro de Transporte, Adel Yzquierdo, «con los rusos vamos muy bien». Antes de que arriben los Ladas desembarcó un primer lote de siete locomotoras de la compañía rusa Sinara para trabajar en la zafra azucarera y en el servicio de distancias medias del ferrocarril. Se negocian máquinas para largo recorrido, vagones de pasajeros e inversiones de 2.200 millones de dólares para modernizar vías y construir una línea de alta velocidad entre La Habana y Varadero. También se recibieron 2.000 camiones Kamaz.

 

Los primeros Lada comenzaron a rodar en la isla a finales de los 70, aunque los Moskovich fueron los pioneros. Lada, que en ruso antiguo significa barco, nació como marca en 1966. Ambos modelos aún circulan y sus dueños los cuidan con esmero. Hasta crearon el Club de los Autos Rusos de Cuba. A falta de datos, se estiman en cientos de miles los que circulan en Cuba. Compiten en antigüedad con los «almendrones», los autos estadounidenses anteriores a 1959. Su fama de fuertes y su mecánica nada sofisticada los convirtió en los preferidos de muchos cubanos, convencidos de que al ser más fáciles de arreglar y al haber tantos, también es más fácil hallar repuestos.

Si el salitre les destroza los bajos o la chapa se lleva al chapista. Y si el motor dice hasta aquí, se desmonta completo y se vuelve a recomponer, aunque la tarea sea titánica. Es lógico puesto que comprar uno nuevo, de momento, es inaccesible para la mayoría de cubanos. Hasta el 2011, cuando se aprobó la compraventa entre particulares, solo se podían adquirir autos fabricados antes de 1959. En el 2013 se aprobó la venta libre de vehículos nuevos o usados. La alegría inicial se disipó de un plumazo al ver los precios: mínimo 25.000 CUC, casi igual en euros, por un Kia Picanto con ocho años de uso o los 262.000 por un Peugeot 508 de kilómetro cero.


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